miércoles, 24 de junio de 2009

LA CALIDAD DE LA EDUCACIÓN SUPERIOR SE MIDE POR LA SATISFACCIÓN DE LOS ALUMNOS


Si tiene un hijo en la Universidad pregúntele si alguna vez ha participado en una encuesta interesada en saber si el servicio que recibe, de enseñanza y trato de parte de sus profesores le satisface y probablemente le responderá que no.
Si estamos convencidos de que el paradigma de la calidad debe impregnar a todas las empresas e instituciones educativas en el nuevo milenio entonces la satisfacción del cliente, ergo del alumnado, resulta ser el componente más importante para la determinación de calidad de un centro educativo.
Pero no nos engañemos, la mayoría de los centros de educación superior sobre todo las universidades particulares predican mucho sobre la calidad educativa pero en la práctica no han pasado siquiera por la etapa de la autoevaluación previa a la obtención de la acreditación que les permita estar a la altura de las universidades de los países desarrollados o por lo menos superar el desequilibrio educativo a nivel global pero principalmente y sobre todo, servir las necesidades de nuestra sociedad.
En el punto 5, referido a los clientes, del documento “Autoevaluación en las instituciones educativas para la mejora continua” (1) se establece como objetivo general de la evaluación:
“Analizar cómo el centro docente diseña, desarrolla y proporciona sus servicios, y cómo gestiona las relaciones, con el fin de satisfacer plenamente las necesidades y expectativas de sus clientes actuales y futuros.”
Entre los muchos subcriterios propuestos se dice que se deben identificar las necesidades y expectativas de los clientes , es decir los alumnos, respecto al proceso educativo y al resto de los servicios que presta el Centro y utilizar los resultados de las encuestas y otras formas de recogida de datos para incrementar los niveles de satisfacción de los clientes o sea, de los alumnos.
Los decanos de las distintas facultades de las universidades particulares, algunas “prestigiosas” entre comillas, no están ni enterados de que muchos de sus alumnos deciden dejar la universidad a media carrera o justo cuando le falta un ciclo para terminar porque no están satisfechos con el servicio que se les está brindando. La mayoría de las veces es por causa de la deficiente enseñanza que reciben o por el maltrato moral que le dan sus profesores. Hay facultades en las cuales se trata a los alumnos como si fueran escolares, porque cuentan con profesores que no han llevado siquiera un curso elemental de calidad educativa. Son profesores que generalmente asumen ante los alumnos una actitud vertical porque sufren de “burnout” o están desfasados y aunque conocen su curso no son capaces de desarrollar las competencias acordadas, estimular la innovación y la creatividad y menos saber comunicarse asertivamente con el alumnado.
A un padre de familia que puede importarle que algunas universidades cuenten con una norma ISO en el aspecto proceso de selección si el componente más importante de la calidad educativa, que es la satisfacción de los alumnos está siendo permanentemente descuidado.
Por su trascendencia voy a mencionar del libro “Compromisos de la Evaluación Educativa” (2) los cinco elementos que se refieren a la satisfacción de los alumnos:
“-Satisfacción por la atención a sus necesidades básicas
-Satisfacción por su sentimiento de seguridad
- Satisfacción por la aceptación que reciben
- Satisfacción por el aprecio que se les otorga
- Satisfacción por la oportunidad de desarrollarse libremente.”

Encuentro pertinente la reflexión del autor del blog Razón-y-corazón.blogspot.com en su artículo "Crítica a los profesores malos de universidad..."(3)


(1) Cortadellas, Joan (2003): “Autoevaluación en Instituciones Educativas para la mejora continua”. Seminario Internacional
(2) Castillo Santiago y otros (2002) : “Compromisos de la Evaluación Educativa” Prentice Hall - España
(3)http://razon-y-corazon.blogspot.com/2009/01/critica-los-profesores-malos-de.html
Imagen: Rincón del Náufrago.blogspot.com

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