
Protestas y marchas de enfermeras, empleados del poder judicial, estibadores portuarios, etc llenan las noticias de los medios de comunicación y el Estado se alarma y las criminaliza cuando lo que debe hacer es demostrar una capacidad resolutiva efectiva y eficiente, canalizando los conflictos según pacto o procedimiento aceptado por las partes pero sobre todo cumplir con lo pactado.
Las nuevas teorías del Estado incoporan el conflicto como un elemento dinámico de mejoramiento y transformación social ya que siempre ha formado parte de los procesos políticos.
Las viejas teorías del orden sólo pueden explicar la estabilidad social como algo impuesto coactivamente debido a que su visión de la sociedad es estática.
Pero un Estado omnímodo paternalista y centralista, que actúa verticalmente y no escucha ni delega, es incapaz de promover el bien común, la equidad en la distribución de riqueza y de desarrollar nuevas formas de articulación entre lo público y lo privado; ni tampoco es capaz de integrar a todos los colectivos sociales y étnicos ubicados dentro de su territorio causas por las cuales se intensifican los conflictos.
Estas ineficiencias las perciben claramente todos los ciudadanos y protestan aquellos que están más organizados para hacerse visibles y exigir que se atiendan sus demandas.
Además, el continuo discurso presidencial acerca del alto crecimiento alcanzado en el país no llega a ser palpable por las grandes mayorías, ni siquiera por las clases medias, y ésto lo dicen a diario las encuestas que tanto preocupan al ejecutivo por lo que es lògico que todos quieran obtener beneficios de esta bonanza económica y los conflictos aumenten.
Pero ademàs de los conflictos de tipo laboral por lo que se movilizan los sindicatos existen dos clases de conflictos màs preocupantes.
El hecho de que no veamos los conflictos no significa que no exista conflictividad y ya que todos los peruanos sabemos que hasta ahora no se ha dado un sólo paso para resolver los problemas de extrema pobreza de las zonas excluídas en la sierra centro y sur del Perú habría que empezar por decir que esto se debe en parte a la limitación de no poder percibir la pluralidad cultural y étnica de la población peruana ya que todos los representantes del Estado en lugar de referirse a los pobladores de cada región rural en forma específica les suelen llamar en forma genérica "los campesinos".
Éste término reduccionista niega implícitamente las enormes potencialidades con las que cuentan los pobladores de la sierra y selva para participar en su propio desarrollo.
Por otro lado, observemos lo que sucede en Francia y lo que sucedió en Chile el año pasado, es decir, las protestas callejeras de los jóvenes. Este conflicto tiene que ver más que nada con un malestar generacional por lo que sucede en el país que todavía en el Perú no se ha hecho manifiesto pero que de hecho existe. Habría que medir la percepción de los jóvenes sobre las diferentes aspectos cada cierto tiempo para tomar acciones. La mitad de la población mundial esta compuesta por jóvenes y es gente que se comunica. En el Perú según el censo del 2003 la población de jòvenes entre 15 y 25 años era de 5 millones 300 mil habitantes.
Yo me pregunto porque no se le dá más oportunidad a los jóvenes para trabajar en los puestos públicos, la inversión del Estado en capacitación estaría mejor justificada que capacitando a ese lastre de burócratas ineptos que están en los ministerios por culpa del clientelismo político de éste y los gobiernos anteriores.