viernes, 2 de noviembre de 2007

No uno sino varios tipos de crecimiento


Encontré en el internet un artículo en la revista "Ambientico" cuyo contenido además de interesante me parece muy útil para aclarar conceptos entre lo que significa "desarrollo sostenible", "desarrollo sustentable" y "desarrollo humano" pues hay mucho desconocimiento y confusión en el uso de estos términos y es necesario precisar.
Según el autor la definición más común y superficial de desarrollo sostenible es aquella que reduce el desarrollo a crecimiento económico, el cual es constante porque se sostiene en el tiempo, y subordina lo ambiental a la protección de algunas áreas geográficas como Reservas Naturales, Parques Nacionales, etc. Esto implica políticas aisladas sin un replanteamiento de los patrones de producción ni de consumo,de generación de deshechos o de impacto sobre la naturaleza y además es socialmente excluyente, en el sentido de que no considera la participación de los involucrados y si lo hace es de forma vertical de arriba hacia abajo.
Este sería el modelo que tímidamente se quiere imponer en nuestro país.
Desde otra perspectiva más moderna , la del desarrollo sustentable y como lo plantea el último informe Geo 4 de las Naciones Unidas, el desarrollo sostenible no queda reducido solamente al crecimiento económico sino que considera lo ambiental de manera transveral en los aspectos económico, politico y social. Incorpora conceptos de equidad en cuanto a una mejor distribución del PNB, oportunidades de empleo y acceso a los bienes de producción; igualdad de género , desarrollo de políticas participativas de la sociedad y buen gobierno orientado al bienestar y a propiciar una mejor calidad de vida para toda la población, sin exclusión política y respetando los ecosistemas y la diversidad del país.
Sintetizando, el concepto de sustentabilidad hace referencia a la interrelación de tres elementos:1) la sustentabilidad ambiental: "que se refiere a la necesidad de que el impacto del proceso de desarrollo no destruya de manera irreversible la capacidad de carga del ecosistema"* 2) la sosteniblidad social: cuyos aspectos principales inciden en la erradicación de la pobreza y la exclusión social y 3) la sostenibilidad económica: entendida como un crecimiento económico interrelacionado con los dos elementos anteriores.
Por otro lado, según la definición de las Naciones Unidas, el desarrollo humano es un proceso en el cual se amplian las oportunidades del ser humano lo cual implica crear entornos en los cuales las personas puedan desarrollar capacidades que les permitan vivir en forma productiva y creativa Sus componentes escenciales son: una vida larga y saludable, acceso al conocimiento y un nivel de vida decoroso.
Según las Naciones Unidas el desarrollo humano sostenible se caracteriza por


  • Poseer una perspectiva de género

  • Respetar la multiculturalidad

  • Proteger el medio ambiente

  • Considerar a la Educación como recurso estratégico

  • Seleccionar tecnologías apropiadas

  • Defender los DDHH, la democracia y la participación

Al Estado Peruano le falta desarrollar políticas claras con respecto al desarrollo sostenible. Antes que nada debe saber bien lo que quiere hacer para así diseñar planes y proyectos transparentes con objetivos claros y metas concretas pero estos no deben ser impuestos sino consensuados y participativos a nivel local, regional y nacional.



1 comentario:

  1. Me hiciste recordar que mi ex profesora de portugues, está dando charlas a los empresarios sobre el RSE tan en boga hasta donde se en Argentina, Brasil, Mexico ....es muy interesante tomando en cuenta la loca carrera desatada en los ultimos tiempos, empresas compitiendo con otras por el primer lugar en su sector, que por lo menos en el camino se comprometan con la sociedad y el medio ambiente...

    ¿De qué hablamos cuando hablamos de RSE?
    En realidad, las empresas siempre han tenido responsabilidad respecto de la
    sociedad que contribuyen a crear, pero como sucede con los seres humanos, una
    cosa es “ser” responsable (de determinada situación, del destino de otros seres
    humanos, como los hijos, por ejemplo) y otra actitud muy distinta es asumir esa
    responsabilidad a conciencia.
    Hablamos de RSE cuando nos estamos refiriendo a esta segunda actitud, que
    implica asumir que las empresas han pasado a ser en la actual fase del capitalismo
    actores ya no sólo económicos sino sociales de primer orden, a partir del retroceso del
    estado como regulador del mercado y como proveedor de servicios tales como salud,
    educación, energía, transporte o telecomunicaciones.
    Así, se dan dos fenómenos relacionados: el crecimiento del ámbito público no
    estatal y el mayor protagonismo privado en este ámbito. En estas nuevas
    circunstancias, crecen las expectativas y demandas respecto de las empresas, que
    están sujetas al escrutinio público, al igual que los gobiernos, las iglesias o los medios
    de comunicación.
    La RSE forma parte del posicionamiento estratégico de la organización,
    entendiendo por “posicionamiento estratégico” al lugar que ocupa la organización en
    su contexto social, cultural y político. El posicionamiento estratégico es la resultante
    de la red de vínculos establecidos y del conocimiento y valoración que de ellos tengan
    los actores sociales.
    Para no perder de vista el carácter estratégico de la política de RSE que asume
    una empresa, es fundamental distinguirla claramente de las acciones de marketing:
    o Las acciones de marketing tienen como principal objetivo la venta de los
    productos o servicios que la organización ofrece. Las acciones de RSE
    involucran a la organización como un todo, dentro del entorno en que se
    desenvuelve: para definir una estrategia de RSE, la organización debe
    establecer cuál es la misión que asume en relación a la sociedad y a partir de
    qué visión, es decir, qué contribución se compromete a hacer al crecimiento
    social o a la remoción de impedimentos para el crecimiento.
    o Las acciones de marketing se interesan por los consumidores, las acciones de
    RSE por los grupos sociales, los líderes de opinión, los medios de
    comunicación, las autoridades, las ONGs y en general los grupos de interés.
    Sin embargo, hay algo en común con el marketing: las acciones de RSE de una
    empresa deben encontrar su propio “nicho” dentro del conjunto de problemáticas
    sociales, políticas y programas de acción encarados por las instituciones estatales, las
    organizaciones sociales y empresariales.
    El “entorno competitivo” de la empresa en este ámbito de acción es más amplio,
    pero además no puede encararse estrictamente como entorno competitivo, puesto que
    las acciones de RSE necesitan de la cooperación de todos los actores involucrados en
    cada problemática: el desafío básico de una estrategia de RSE es el establecimiento
    de alianzas con los aliados apropiados, entendiendo por tales a aquellos que ayuden
    efectivamente a la organización a cumplir con el compromiso social contraído, sin
    perder de vista la necesaria contribución de las acciones de RSE a su posicionamiento
    estratégico.
    Pero más allá del entorno, el camino de la RSE implica profundos cambios en
    la cultura de las organizaciones, puesto que significa redimensionar el papel de la
    empresa en la sociedad y su interacción con las políticas públicas. Es por ello que todo
    proceso de incorporación de acciones de RSE implica no sólo mirar alrededor sino
    también andar un camino de autoreconocimiento de la empresa como sujeto social,
    con historia propia, identidad, formas de ser y comportarse que han de ser asumidas y
    reformuladas en función de la nueva posición, que significa nuevos compromisos pero
    también nuevos criterios de desenvolvimiento y autoevaluación.

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